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Thursday, April 6, 2017
Monday, March 28, 2016
El arte popular cusqueño
Uno de los
atractivos del recorrido por la región cusqueña es la variedad de artesanías
típicas que ofrecen los distintos poblados. La alfarería, los tejidos y otras
expresiones artesanales mantienen un conjunto de rasgos característicos
–distintos, por ejemplo, de los de la artesanía de Huaraz o de Ayacucho- , al
mismo tiempo que ciertos detalles varían de localidad en localidad. La ciudad
del Cusco, sobre todo en el pintoresco barrio de San Blas, ofrece una gran
variedad de productos artesanales de todo el departamento.
Se aconseja a
los viajeros adquirir artesanía en los centros de productores, en tiendas
especializadas y en los mercados de abastos, desconfiando de la calidad de lo
que ofrecen aisladamente algunos vendedores callejeros. Es importante recordar
que no está permitida la comercialización de piezas de arte ni de reliquias
históricas, precolombinas o coloniales, por ser delito contra el patrimonio
cultural de la nación. Por consiguiente, deben rechazarse las ofertas
clandestinas de presuntos objetos artísticos antiguos.
El
estilo artesanal cusqueño
La artesanía
andina conserva muchas tecinas y formas precolombinas. Tal es el caso de los
telares tradicionales, sean verticales, horizontales o de cintura, o de las
técnicas del paleteado y del moldeado para la cerámica. Del arte virreinal, en
cambio, la artesanía cusqueña ha heredado el ropaje formal y el lenguaje
artístico, presentes en sus variadas expresiones, como la imaginería religiosa.
A
continuación algunos ejemplos de artesanía cusqueña.
Textileria
Como ha
señalado el investigador científico John Murra, los tejidos eran uno de los
objetos más esmeradamente trabajados y más apreciados por los antiguos
peruanos. Poseían un valor de cambio para pagar tributos y servicios recibidos
y tenían además un valor simbólico y ritual. Finalmente, dependiendo de su
calidad, eran objetos que otorgaban status a su propietario. No es casual que
hasta el día de hoy las campesinas quechuas de las zonas aledañas al Cusco,
sobre todo de las comunidades del Valle Sagrado de los Incas, conserven la
tradición de ser diestras productoras de tejidos de una belleza asombrosa.
Confeccionadas
con lana de alpaca, llama u oveja, las prendas que tejen las campesinas son variadísimas,
desde los chumpis o fajas, hasta los ponchos, pasando por las llicllas
(chales), queperinas y unkuñas que usan las mujeres para llevar en la espalda a
sus bebés o diversos productos. Lo característico de todas estas prendas son
los ornamentos utilizados en el diseño, los así llamados pallaes, que han dado
fama a los textiles cusqueños. Estos ornamentos tienen por lo general una rica
variedad de motivos zoomorfos y antropomorfos, pero también incluyen
presentaciones simbólicas del sol y las estrellas, los fenómenos naturales y
los campos de cultivo, al extremo que hay autores que consideran que los
tejidos son el libro de la sabiduría andina.
Tejidos
elaborados por las campesinas de la comunidad de Pisac, Chinchero, Calca y
Lares en el Valle Sagrado, así como de otras poblaciones de la región del
Cusco, pueden ser encontrados en las ferias dominicales de Chinchero y Pisac, y
en algunas tiendas especializadas de la ciudad. En esta última los precios pueden
parecer elevados, pero su calidad garantizada los justifica.
Imaginería
La técnica y
el colorido de la imaginaria cusqueña, a diferencia de la textileria, se
originan, sin rezago preciso alguno, en la época colonial. La madera, el
maguey, el yeso y la tela encolada son los materiales con los que los
imagineros cusqueños dieron forma original a vírgenes, santos, cristos,
ángeles, niños manuelitos y reyes magos.
San Blas es
el barrio que concentra el mayor número de imaginarios. En torno a la plaza y en
las calles aledañas se encuentran los talleres de las familias Mendivil, Olave,
Mérida y Rojas, que conforman verdaderas dinastías de artistas populares. La de
los Mendivil, por ejemplo, se remonta a más de un siglo. El representante más
famoso de este clan fue don Nicolás Góngora, que vivió en la centuria pasada y
esculpió las imágenes de santos que hasta ahora se veneran en muchas de las
iglesias distintas provincias del Cusco. Eran admirados, sobre todo, sus
patrones Santiago, por lo que el artista recibía encargos hasta de los
departamentos vecinos. Hilario Mendivil y su esposa Georgina Dueñas, por su
parte, ganaron renombre internacional en los años setenta y ochenta con sus
delicadas imágenes de cuello largo. Ahora son sus hijos quienes continúan la
tradición familiar.
Así como los
Mendivil, cada imaginero de San Blas tiene su especialidad y estilo
característicos. Manuel Olave debe su prestigio a sus niños manuelitos.
Santiago Rojas, a las pequeñas figurillas que representan a los bailarines de
la fiesta de Paucartambo y a sus máscaras. Edilberto Mérida, a su cerámica
expresionista o “grotesca”, como el mismo artista la ha bautizado, y a sus
reproducciones de la pintura cusqueña colonial.
Cerámica
La producción
alfarera tradicional se ha refugiado en el pueblo de Racchi, a 115 km del
Cusco, en la carretera a Sicuani. Utilizando técnicas heredadas de los Incas,
como el moldeado en base a cintas, los pobladores del lugar producen
tanto cerámica utilitaria que comercializan en las ferias de la zona, como objetos destinados al mercado
turístico, incluidas las famosas salamandras, que son vasijas en forma de
botella coronadas por una figura zoomorfa.
Los alfareros
de Pisac, a su vez, se especializan en la decoración de la producción de Racchi
dentro de la así llamada “línea incaica” que recurre a la policromía y los
motivos geométricos tan característicos de la cerámica inca. Otro rubro
importante de la artesanía del lugar son las chaquiras, cuentas de cerámica
decoradas también con diseños geométricos tradicionales.
En el mismo
Cusco destaca la producción de la familia Ruiz Caro, iniciadores de la así
llamada “Cerámica Cusqueña”, que se caracteriza por la fabricación de cerámica
utilitaria, sobre todo vajilla, que combina un esmaltado de alta calidad con la
estilización de los motivos de la cerámica incaica.
Platería
La platería
cusqueña combina técnicas y motivos prehispánicos y coloniales. Uno de los
objetos más difundidos son los tupus, grandes alfileres ornamentales usados por
las campesinas para sujetar sus mantas y que ya eran utilizadas por los Incas.
Trabajados no sólo en plata sino también en cobre, los tupus destacan por la
rica ornamentación de la cabeza del alfiler con motivos zoomorfos y fitomorfos.
Cuchillos ceremoniales o tumis, llamas, vicuñas e idolillos antropomorfos son
también objetos característicos de la platería cusqueña que recogen tradiciones
prehispánicas.
Entre los
artesanos que trabajan en la ciudad con técnicas y temática tradicional destaca
Gregorio Cachi, diestro en el uso de técnicas de origen precolombino, como el boceteado
de moldes en barro mezclados con pelos de alpaca y cuy, al igual que el
repujado y martillado. Prendedores, collares, tupus, anillos y diversos objetos
utilitarios son la especialidad de la familia Cachi.
En el rubro
de la joyería, tanto de oro como de plata, sobresale la dinastía de los
Ormachea, padre e hijos, y Carlos Chaquiras, quienes trabajan preferentemente
en el estilo colonial y en el étnico, que se caracteriza por la estilización de
motivos de la orfebrería prehispánica.
Cerería y
tallado en madera
La cerería
cusqueña es reconocida por la fabricación de velas y cirios decorados, cuya
función originaria era cubrir las necesidades del culto, pero que en las
últimas décadas son también demandados por los turistas. La familia Moreno, del
barrio de San Blas, se dedica a este arte desde hace varias generaciones. Por
otro lado, las tiendas especializadas en la venta de velas artesanales,
talladas y coloreadas, se concentrar en la calle Meloc, a pocas cuadras de la
Plaza de Armas.
Existe
también en el Cusco una notable artesanía de talla en madera, aplicada a la
fabricación de muebles, marcos, retablos y objetos ornamentales diversos.
Utilizando como materia prima el cedro y la caoba, estos artistas realizan su
obra en base a motivos como las uvas, jarrones, grecas y muchos otros. Un
especialista reconocido por sus pequeños balcones ornamentales, que pueden
servir como mostrador o para exhibir imágenes religiosas es Domingo Álvarez,
quien tiene su taller en plena plaza del barrio de San Blas.
Los
innovadores
Una cerámica
muy original que combina técnicas prehispánicas con diseños propios es la que
está produciendo Pablo Seminario en su casa taller de Urubamba. Su cerámica
utilitaria, así como los botellones escultóricos y los cuadros hechos en base a
placas de cerámica, se pueden adquirir en la tienda “La Mamita”, en la plaza
mayor de la ciudad.
El diseño
inspirado en motivos prehispánicos es también la especialidad de Miki Suzuki,
quien expresa su arte sobre todo en chompas, joyería y cerámica. La tienda se
llama “Pedazos”, de la calle Plateros donde se vende esta fina producción
artesanal.
La
fabricación de velas adornadas en base a productos andinos como la coca, la
quinua y el maíz y con formas sumamente originales es la especialidad de
Cecilia Peralta, heredera, como tantos otros artistas, de una tradición
familiar. Su arte se puede apreciar en “La Tienda Taller” del Portal Comercio
en la Plaza de Armas.
Talleres
y tiendas
Textileria
Tiendas
Museo de Josefina Olivares e hijos
Plateros 334 y Santa Clara 501
Alpaca 111
Plaza Regocijo 202
Aeropuerto Velasco
Astete (Sala de Embarque)
Hotel Libertador
(interior), Hotel Monasterio (Interior)
Machu Picchu Sanctuary
Lodge
Plateros
Gregorio Cachi
Urbanización Ttio U-4
Tel. 224052
Hernán Ormachea
Plateros 372
Carlos Chaquiras
Triunfo 375
Imaginería
Antonio Olave
Calle Plazoleta 651
Agripina Mendivil
Plazoleta de San Blas
646
Juana y Felicia Mendivil. Museo de
Hilario Mendivil
Plazoleta de San Blas
634
Francisco Mendivil
Calle Plazoleta 619
Mérida. Tienda
Plazoleta San Blas 120-B
Taller: Carmen Alto s/n
Santiago Rojas
Suytucato 751
Cerámica
Ruiz Caro. Taller
Calle Coquimbo 1121, Santiago
Tiendas de
velas
Comercial San Carlos
Meloc 409
Cerería San José
Meloc 495
Familia Moreno
Taller en Carmen Alto
187
Tienda en San Agustín
307, interior 105
Taller en
madera
Domingo Álvarez Corimanya
Plazoleta de San Blas
652
Principales
artesanos del barrio de San Blas
Georgina de Mendivil
Plazoleta de San Blas
634
Francisco Mendivil
Plazoleta de San Blas
619
Edilberto Mérida
Carmen Alto 133
Antonio Olave
Plazoleta de San Blas
651
Santiago Rojas
Suytucato 751
Lugares de interés en la ciudad del cusco
Como
recorrer la ciudad
El centro
histórico del Cusco es pequeño y fácilmente accesible. Sin duda, la mejor
manera de conocerlo es recorrerlo a pie. Sin embargo, lo empinado de algunas
calles puede convertir una sencilla caminata en una faena extenuante,
especialmente si no se está bien adaptado a la altitud. Recomendamos dividir la
ciudad en sectores de interés (la Plaza de Armas, el barrio de San Blas,
Colcampata, entre otros) y trasladarse en taxi hacia cada uno. Una vez allí,
tómese su tiempo, le aseguramos que hallara lugares de gran belleza en cada
rincón de la ciudad. El costo de los taxis urbanos es de aprox. S/. 2, subiendo
a S/.3 pasadas las 10 de la noche.
Boleto
Turístico
Permite la
vista a 16 de los más importantes atractivos turísticos del Cusco: Museo
histórico regional, Museo Municipal de Arte Contemporáneo, Museo de Arte Popular,
Museo De sitio de Qoricancha, además de los poblados y sitios arqueológicos de Tipon,
Piquillacta, Chinchero, Ollantaytambo, Pisac, Moray, Sacsayhuaman, Qenko, Puca
Pucara y Tambomachay. Cuesta s/.130.00 nuevos soles para extranjeros y para
peruanos les vale s/.70.00 soles) y es válido por 10 días. Se adquiere en las
oficinas de la Dirección Regional de Turismo (Plaza de Armas), el Instituto
Nacional de Cultura (Garcilaso s/n, plaza Regocijo) o en cualquiera de los
lugares antes mencionados. Muy recomendable para quienes visitan el Cusco por
primera vez.
Existe una
versión reducida del Boleto Turístico que cuesta s/.70.00 para extranjeros y
s/.40.00 soles para peruanos y les permite la visita de los sitios que
conforman el circuito arqueológico urbano (Sacsayhuaman, Qenko, Puca Pucara y
Tambomachay).
El cusco,
como todas las ciudades de gran afluencia turística, presenta algunos problemas
de robos menores (carteras y cámaras fotográficas). Evite exponer demasiado sus
equipos y artículos personales. Si recorre en las horas nocturnas (después de
la medianoche) cierro lugares, tome sus precauciones. Estos lugares son: el mercado
de Santa Ana y la estación de trenes a Machu Picchu (San Pedro); la llegada y
salida de los buses al aeropuerto; las vías de acceso a los sitios
arqueológicos cercanos al Cusco y, en general, las aglomeraciones de gente. La
festividad del Inti Raymi se ha convertido en uno de los eventos predilectos de
los carteristas.
Recuerda que puedes reservar las mejores excursiones en Cusco y Machu Picchu con nosotros.
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Tuesday, March 22, 2016
Cómo era la ciudad sagrada del cusco
Cómo era la ciudad sagrada del cusco
Afirman los cronistas que en tiempos de los incas la ciudad se subdividía en doce barrios o conjuntos urbanos que rodeaban la zona central, reservada al palacio del inca, los templos y las sedes de las panacas o clanes de la más alta nobleza. El rio Huatanay y el rio Tullumayu desmarcaban la zona más sagrada. Estos ríos fueron canalizados en tiempos modernos. El antiguo cauce del rio Huatanay lo forman hoy la avenida Saphi, la calle plateros y la avenido Sol; y donde corría el rio Tullumayu están las actuales avenidas Choquechaca y Tullumayu. Según la tradición, la zona enmarcada por estos ríos se dividía en dos sectores. En el Hurin Cusco (“Bajo Cusco”) habrían vivido los clanes y ayllus de los primeros soberanos. En la zona del Hanan Cusco (“Alto Cusco”), en torno a Sacsayhuaman, habría residido la nobleza inca desde los tiempos de Inca Roca (sexto soberano, que habría gobernado entre 1350 y 1380).
La arquitectura inca se caracteriza por sus cimientos y muros hechos con piedras pulcramente cortadas y pulidas, que encajan exactamente unas con otras sin argamasa. Las construcciones de defensa se basan en piedras de enormes volúmenes. Los muros sueles ser erigidos ligeramente inclinados hacia adentro, a manera de talud, como la pared que se conserva del palacio del sexto monarca, Inca Roca (calle Hatun Rumiyoc), donde se encuentra la famosa piedra de los doce ángulos. Predominan los portales y ventanas de forma trapezoidal, como en el palacio de Kolkampata. También hay construcciones con paredes, ventanas y portadas perfectamente verticales, como la portada del Amarukancha (calle de Loreto), de la época del inca Huayna Cápac (entre 1493 y 1525).
Muchas construcciones coloniales conservan restos incaicos y una función similar a la del edificio original. El templo del Sol, o Qoricancha, fue convertido en el convento e iglesia de Santo Domingo. Aprovechando el Yachaywasi o “centro del saber”, donde recibían instrucción superior de los amautas los hijos de la nobleza, fueron edificados el monasterio e iglesia de las Nazarenas, un noviciado y una de las primeras sedes de la Universidad San Antonio Abad (actual Hotel Monasterio). El templo circular o Sunturwasi se alzaba donde hoy está la iglesia Matriz o del Triunfo. El Acllawasi, o centro de resguardo de las mujeres consagradas al culto solar, pasó a ser el convento de monjas de Santa Catalina.
Es importante mencionar que, salvo muy escasas excepciones – como el templo de Santa Clara y el claustro del convento de San Francisco (muy próximos entre sí, junto a la plazoleta de ese nombre)- , las edificaciones coloniales cusqueñas son posteriores a 1650. Ese año un fuerte terremoto destruyó casi por completo la ciudad virreinal, pero sin afectas sus sólidos cimientos incaicos. La catedral, que se erigiera en 1538, hubo de ser reconstruida luego del terremoto y nuevamente consagrada en 1668. La iglesia del Triunfo, también en la Plaza de Armas de Cusco, tuvo varias reformas después de 1650, habiendo adquirido su forma actual entre 1729 y 1733. A su vez, el santuario de la Sacra Familia o Sagrados Corazones, junto a la Catedral, fue remodelado en 1735.
Los doce barrios del Cusco antiguo
Estos barrios fueron:
- Kolkampata, en las laderas de Sacsayhuaman, era el extremo superior del Hanan Cusco (“Alto Cusco”). Actualmente corresponde al barrio de San Cristóbal.
- Kantutpata (“altura de las cantutas o clavelinas”), barrio alto que estuvo separado de Kolkampata por el rio Tullumayu (hoy avenida Choquechaca), en el noroeste.
- Tokokachi (“cueva de la sal”) es el actual barrio de San Blas, en la zona norte-central, cruzando el rio Tullumayu, donde habrían residido descendientes de etnias que habitaban la región antes de Manco Capac.
- Munaysenka (“bello borde del cerro”) es el actual barrio de La Recoleta, en el noreste, cruzando el rio Tullumayu, recostado sobre suaves pendientes.
- Rimajpampa (“plaza del oráculo”), en el centro del Hurin Cusco (“Bajo Cusco”), rodeando el Templo del Sol o Qoricancha.
- Pumajchupan (“cola del puma”), vértice suroriental de la ciudad, donde se unían los ríos Tullumayu y Huatanay. Allí se ubica actualmente la estación de tren a Puno y Arequipa.
- Cayaukachi (“salina que crece”), en la zona sur, donde está la zona hoy llamada Coripata. Estuvo encuadrado por el rio Tullumayu y el camino del Contisuyo.
- Chaquillchaca (“puente de las ovas”) en el suroeste, zona de los actuales barrios de Santiago y Belén.
- Pijchu (“cumbre del cerro”), al oeste del barrio anterior, en las laderas del monte del mismo nombre, por donde va la línea férrea a Machu Picchu.
- Killipata (“lugar del cernícalo”), al noroeste de Pijchu.
- Karmenka (“espaldilla”), al noroeste, es el actual barrio de Santa Ana, lindante con Kolkampata al otro lado del rio Huatanay.
- Wakapunku (“puerta del santuario”), donde está la casa Astete, limitado por el camino del Chinchaysuyo y el rio Huatanay.
Algunos cronistas añaden a esta lista de barrios otros dos: Pumakurku (“lomo del puma”), zona que otros incluyen dentro de Kantutpata, y Korimach´ajway, detrás del actual cementerio.
EL CUSCO INCAICO
EL CUSCO INCAICO
Surgido en un valle que tiene
huellas de poblamiento desde mil años antes de Cristo, el Cusco se transforma
en una ciudad cuando se convierte en capital del pujante imperio de los Incas.
Ese Qosqo incaico era una ciudad sagrada, de templos y palacios, que según la
tradición imitaba la forma de un puma yacente con cabeza de felino, evocando
una antigua figura mitológica. La cabeza era la fortaleza de Sacsayhuaman, y el
cuerpo del felino, la ciudad que se extendía entre dos ríos, el Saphy y el
Tullumayu, que discurren canalizados bajo las calles del mismo nombre. El
encuentro de estos ríos, donde actualmente hay una fuente alusiva, era conocido
como Pumaqchupan o “la cola del puma”.
Los templos y palacios de la ciudad
Puma eran edificaciones de un solo piso, cubiertas con techos de paja a dos
aguas a circulares con una inclinación muy acentuada para facilitar el
escurrimiento de las aguas de las lluvias. La singularidad de la arquitectura
incaica, que asombro a los primeros españoles que entraron en la ciudad y sigue
asombrando ahora a sus visitantes, era la calidad del pulido de la piedra y el
ensamblaje perfecto de un bloque con otro.
En una cultura que no conocía el
hierro, esto se lograba gracias a un extraordinario conocimiento del material y
a la diestra utilización de herramientas sencillas, como las duras piedras
cuarcitas. Con todo, se piensa que la construcción de las obras más
representativas de arquitectura incaica debió demandar ingentes cantidades de
mano de obra, lo cual solo era dable en una sociedad con un altísimo grado de
organización.
Visualmente, el Cusco sagrado
destacaba por la sobriedad de sus muros y su característico talud que los hacia
más resistentes a los sismos frecuentes en la zona. Estos muros, construidos
las más de las veces con andesita y diorita, no siempre presentaban el mismo
tipo de aparejo. El rectangular grande lo encontramos en el Qoricancha y el
Acllahuasi (actual calle Loreto), y el rectangular pequeño, en el Kusicancha
(actual plazoleta de Santo Domingo, frente al Qoricancha). Ambos tipos de
aparejo son conocidos también como almohadillado. El irregular geométrico
grande, en cambio, es el que apreciamos en la calle Hatun Rumiyoc.
Los elementos dominantes en esta
ciudad debieron ser Sacsayhuaman, el Qoricancha y el Sunturhuasi, una torre
circular de unos tres o cuatro pisos de altura que al parecer se erguía en la
plaza principal, que ocupaba lo que actualmente es la Plaza de Armas, la Plaza
Regocijo, las dos manzanas que las separan y la manzana del hotel Cusco.
El patrón de agrupamiento de las
viviendas y, en general, las edificaciones era la Kancha, un recinto
rectangular rodeado de muros de piedra, comúnmente con un solo acceso, en cuyo
interior, distribuidas simétricamente, se alzaban entre dos y ocho construcciones
de planta también rectangular y unicelulares. Entre kancha y kancha corrían
estrechas callejas, lo que hacía que la ciudad en su conjunto tuviera un
trazado ortogonal, constituido por un sistema de calles prácticamente
rectilíneas. Una peculiaridad del Cuso incaico, eso sí, era su perfecta
adaptación a la topografía del valle y a los occidentes naturales, lo cual
hacia que en muchos casos la cuadricula original se deformara y que las
callejas se volvieran sinuosas.
Otra característica del Qosqo
incaico, que respondía a la cosmovisión de los antiguos cusqueños, era su
división en dos mitades, hanan y hurin, la de arriba y la de abajo, cada una de
las cuales a su vez se dividía en otras dos, respetando la división territorial
del imperio en cuatro partes o suyos: Chinchaysuyo, Antisuyo, Collasuyo y
Contisuyo. Eran precisamente los caminos que, partiendo de la plaza principal,
se dirigían a los cuatro suyos, los que delimitaban las cuatro partes en las
que estaba dividida la ciudad.
Un sistema complementario de
organización espacial del Cusco incaico era el de los ceques, unas líneas
imaginarias que partían del templo del sol en dirección a los cuatro suyos y
que estaban jaloneadas por los adoratorios o huacas que había en el Cusco. En
cada uno de los sectores de Chinchaysuyo, Antisuyo y Collasuyo había nueve
ceques, y en el de Contisuyo, catorce. El número de huacas, según una relación
dejada por el cronista Bernabé Cobo, ascendía a 333. Téngase en cuenta que para
los incas eran sagrados no sólo templos como el Qoricancha, sino también el
lugar de nacimiento de sus gobernantes, así como las reliquias dejadas por
éstos. También eran veneradas las piedras grandes, los manantiales o puquios,
los ríos y lagunas, así como las cuevas.
Señalemos, finalmente, para terminar
de comprender la singularidad de la capital incaica, que la ciudad sagrada
estaba rodeada de terrazas de cultivo que se extendían más allá de los dos ríos
que la delimitaban y que actualmente corren, el primero, debajo de las calles Saphy,
Plateros y la Avenida Sol, y el segundo debajo de las calles Choquechaca y
Tullumayu. Estas áreas de cultivo,
delicadamente tratadas, hacían las veces de un sector de aislamiento del
núcleo sagrado, ubicado en el centro de la ciudad.
Los barrios donde residían los
sectores populares estaban diseminados alrededor de este cinturón de
aislamiento y según la mayoría de cronistas eran doce. Empezando por el de
Tokokachi (actual barrio de San Blas), éstos eran: Munaysenka, Rimajpampa,
Pumajchupan, Coripata, Cayaukachi, Chaquillchaca, Picchu, Karmenka, Wakapunku,
Kolkampata y Kantutpata.
La principal urbe incaica abarcaba
también una extensa zona suburbana densamente poblada que se extendía en un
radio de hasta cinco kilómetros. En suma, se podría decir, según cálculos
realizados por Santiago Agurto, que la capital de los incas abarcaba una
extensión de 476 hectáreas, de las cuales 88 correspondían a la ciudad sagrada,
105 a su sector de aislamiento y 283 a los barrios periféricos.
El sector
suburbano, a su vez, podía tener más de 500 hectáreas de extensión. Tal era la
urbe que encontraron los españoles y que despertó la admiración de muchos de
ellos, como de Pero Sancho, secretario y escribano general de Francisco
Pizarro, quien escribe en su relación para su majestad. “La ciudad del Cusco,
por ser la principal de todas cuentas servían de residencia a los señores, es
tan grande, tan bella y con tantos edificios, que sería digna de ser vista en
España”
Cronistas como fray Antonio de la
Calancha (1638), equiparaban la grandeza arquitectónica y la importancia
religiosa prehispánica del Cusco, con la prestancia pagana de las antiguas
metrópolis de Babilonia y la Roma de los césares.
Por su organización administrativa,
que subdividía los barrios según procedencias y especialidades artesanales; por
su armonía arquitectónica, sabiamente adecuada a la orografía y las
inclemencias atmosféricas; por la eficiente conservación de su medio ambiente y
la ingeniosa provisión de recursos naturales para el florecimiento de su economía,
el Cusco de los Incas destaca como el modelo más elevado de la admirable
organización social que esta civilización desplego en todo el mundo andino.
Posee características únicas que aún podemos admirar y que son motivos de
interés universal.
Thursday, March 17, 2016
Iglesias del Cusco
La
Catedral
Plaza deArmas
Fue edificada en 1560, concluida y consagrada en 1668. A diferencia de la mayoría de los templos cusqueños, casi no sufrió daños a consecuencia del terremoto de 1650. Como la de Lima, la Catedral del Cusco reúne características del gótico, el renacimiento manierista y el barroco. Flanqueada por dos solidas torres, sus portadas lateras son manieristas, y la central, discretamente barroca. Tiene esplendidos altares de estilo tanto renacentista como barroco y neoclásico. Son magníficas obras de artesanía cusqueña, su pulpito de madera tallada y la sillería del coro. Destaca también su colección de lienzos de la escuela cusqueña, con obras de Diego Quispe Tito, Basilio Santa Cruz Pumacallo, Basilio Pacheco y Marcos Zapata, creador de una singular Ultima Cena en la que el plato principal es cuy asado, Posee uno de los tesoros de orfebrería más ricos del arte colonial, compuesto por una gran custodia de oro y piedras preciosas, el templete de plata de la procesión del Corpus Christi, las andas de plata del Señor de los Temblores y de la Linda, atriles, candelabros y frontales, entre otras joyas. En este templo tiene su propia capilla el Señor de los Temblores, patrón del Cusco, cuya imagen posee más de 25 kilos de oro solido e innumerables piedras preciosas. De la torre del evangelio cuelga, desde 1659, la célebre campana María Angola, considerada la mayor de América del Sur.
Fue edificada en 1560, concluida y consagrada en 1668. A diferencia de la mayoría de los templos cusqueños, casi no sufrió daños a consecuencia del terremoto de 1650. Como la de Lima, la Catedral del Cusco reúne características del gótico, el renacimiento manierista y el barroco. Flanqueada por dos solidas torres, sus portadas lateras son manieristas, y la central, discretamente barroca. Tiene esplendidos altares de estilo tanto renacentista como barroco y neoclásico. Son magníficas obras de artesanía cusqueña, su pulpito de madera tallada y la sillería del coro. Destaca también su colección de lienzos de la escuela cusqueña, con obras de Diego Quispe Tito, Basilio Santa Cruz Pumacallo, Basilio Pacheco y Marcos Zapata, creador de una singular Ultima Cena en la que el plato principal es cuy asado, Posee uno de los tesoros de orfebrería más ricos del arte colonial, compuesto por una gran custodia de oro y piedras preciosas, el templete de plata de la procesión del Corpus Christi, las andas de plata del Señor de los Temblores y de la Linda, atriles, candelabros y frontales, entre otras joyas. En este templo tiene su propia capilla el Señor de los Temblores, patrón del Cusco, cuya imagen posee más de 25 kilos de oro solido e innumerables piedras preciosas. De la torre del evangelio cuelga, desde 1659, la célebre campana María Angola, considerada la mayor de América del Sur.
Iglesia
del Triunfo
Plaza de
Armas
Se encuentra a la derecha de la Catedral. Fue la primera iglesia española del Cusco y debe su nombre a la victoria española sobre las huestes muy numerosas del rebelde Manco Inca, en 1536. Se construyó sobre las bases del Sunturwasi (“casa redonda”), ya que en ese templo Inca se refugiaron los conquistadores sitiados por el Inca rebelde, sobreviviendo y venciendo en el contraataque, milagrosamente. Cuenta la tradición que durante ese sitio, en una noche tormentosa, descendieron la virgen y el apóstol Santiago para auxiliar a los españoles. En gratitud a los auxilios prestados por la Providencia, los jefes españoles prometieron levantar un templo en el lugar. Fue reconstruido, adquiriendo su forma actual, entre 1729 y 1733. Tiene un bello altar de piedra labrada, una hermosa pintura de la Escuela Cusqueña evocando el descenso dela Virgen, una pintura de grandes dimensiones que representa la destrucción del Cusco por el terremoto de 1650 y la llamada “cruz de la conquista”, que habría portado Pizarro al fundar la ciudad.
Se encuentra a la derecha de la Catedral. Fue la primera iglesia española del Cusco y debe su nombre a la victoria española sobre las huestes muy numerosas del rebelde Manco Inca, en 1536. Se construyó sobre las bases del Sunturwasi (“casa redonda”), ya que en ese templo Inca se refugiaron los conquistadores sitiados por el Inca rebelde, sobreviviendo y venciendo en el contraataque, milagrosamente. Cuenta la tradición que durante ese sitio, en una noche tormentosa, descendieron la virgen y el apóstol Santiago para auxiliar a los españoles. En gratitud a los auxilios prestados por la Providencia, los jefes españoles prometieron levantar un templo en el lugar. Fue reconstruido, adquiriendo su forma actual, entre 1729 y 1733. Tiene un bello altar de piedra labrada, una hermosa pintura de la Escuela Cusqueña evocando el descenso dela Virgen, una pintura de grandes dimensiones que representa la destrucción del Cusco por el terremoto de 1650 y la llamada “cruz de la conquista”, que habría portado Pizarro al fundar la ciudad.
Iglesia de
los Sagrados Corazones o de la Sagrada Familia
Plaza de
Armas
Está ubicada
a la izquierda de la Catedral, posee hermosos altares, esculturas y un
magnifico frontal de plata. Su estructura conserva parte de los muros del
Kiswar kancha o palacio del Inca Wiracocha.
La
Compañía de Jesús
Plaza de
Armas
Es uno de los
monumentos sobresalientes del barroco
andino, erigido sobre el Amarukancha, el palacio de la panaca del Inca HuaynaCapac. Su ubicación y su opulencia, que opacaba la primacía de la Catedral, dio
lugar a graves disputas entre los jesuitas y el clero cusqueño. Su forma actual
data de 1668, un siglo antes de la expulsión de dicha orden del virreinato
peruano. Se ha creído durante muchos años que la orden jesuita ocultó en el
templo un tesoro de once millones de onzas de oro. La iglesia tiene un
espléndido conjunto de altares barrocos sobredorados, una Ascensión de Jesús de
Diego de la Puente (s. XVII), pinturas del artista cusqueño Marcos Zapata y
magnificas esculturas de los santos jesuitas (entre ellos el Cristo de Burgos,
de gran realismo) y un famoso lienzo realizado en el s. XVII que representa el
matrimonio de Beatriz Clara Coya, heredera directa de los soberanos incas, y el
capitán español Martin García de Loyola, sobrino nieto de San Ignacio de
Loyola.
La
Merced
Calle mantas
S/N, cerca de la Plaza de Armas
Sus portadas
son aún manieristas y contrastan con el exuberante barroquismo de su
campanario. Tiene una importante sillería de coro plateresca y oleos de gran
interés, como el San Laureano de Basilio Santa Cruz Pumacallo (s. XVII). En
ella están enterrados los restos de los dos Diego de Almagro, el Viejo (1538) y
el Mozo (1542). Su primer claustro es considerado una de las mejores muestras
de arquitectura religiosa española de América meridional. Posee una hermosa
pintura mural que detalla la vida de San Pedro Nolasco, fundador de la Orden de
las Mercedarias; y oleos de Bernardo Bitti (s. XVI) e Ignacio Chacón (s. XVII);
magnificas tallas y una espléndida custodia de oro, plata y piedras preciosas,
adornada, además, por una célebre perla en forma de sirena.
Santo
Domingo
Av. El sol
S/N, Plazoleta de Santo Domingo
Iglesia y
convento dominico que fue construido sobre la estructura del Qoricancha
(“reciento de oro”), el principal templo inca dedicado al culto del sol y cuyas
paredes interiores, según los cronistas, se encontraban recubiertas por láminas
de oro. Aseguran los cronistas que existieron en el templo inca recintos
dedicados al culto de la luna, el trueno, el arco iris y las deidades de los
pueblos conquistados por el Imperio. En 1534, apenas fundada la ciudad española
y cuando recién empezaba a construirse el templo, el conquistador Francisco Pizarro
depositó aquí el estandarte de Carlos V o “pendón de la conquista”, que se
conservó en una ubicación privilegiada hasta 1824. La portada de la iglesia es
un espléndido ejemplar del renacimiento, mientras que su torre, similar a la de
la iglesia de La Merced, lo es del barroco. El ábside está erigido sobre un
magnifico muro circular perteneciente al Qoricancha. Posee una importante serie
de pinturas sobre la vida de Santo Domingo de Guzmán.
Santa
Catalina
Santa
Catalina Angosta S/N
Fundados en
1605, la iglesia y el monasterio debieron reedificarse luego del sismo de 1650.
La iglesia atesora hermosos altares barrocos y un soberbio púlpito. Los altares
fueron obra de los maestros Pedro de Oquendo y Diego Martínez de Oviedo (ambos
del s. XVII). Sus oleos están firmados por Juan Espinoza de los Monteros y
Lorenzo Sánchez de Medina en el segundo tercio del s. XVII. Es sobresaliente la
serie anónima, al estilo de Zurbarán, de mártires y santos latinos, de la
segunda mitad de esa centuria. El monasterio de las religiosas se levantó sobre
los muros del Acllawasi o “Casa de las Vírgenes del sol” de los incas. Son
admirables las piezas de orfebrería que preserva. Además de poseer un magnifico
museo, las religiosas elaboran exquisitos dulces de mazapán y almendras.
San Blas
Plazoleta de
San Blas
La mayor
riqueza de esta iglesia consiste en su importante colección de pinturas, su
espléndido altar mayor y, muy especialmente, su célebre púlpito de estilo
barroco, hecho de una sola pieza de cedro y considerado el más fino ejemplar de
talla en madera realizado en la América Colonial. Esta obra data del último
tercio del s. XVII y se le atribuye a Juan Tomás Tuyru Túpac.
San
Francisco
Plaza de San
Francisco S/N
Fue edificada
por orden del virrey Francisco de Toledo en 1572, aunque debió restaurarse
luego del sismo de 1650. Su planta tiene forma de cruz latina, posee tres naves
y una alta torre cuadrada. La fachada que da a la plaza es renacentista.
Atesora una de las sillerías de coro más celebres de Hispanoamérica, por sus
magníficos altorrelieves. El convento resistió el sismo de 1650, por lo que
constituye una magnifica muestra de la arquitectura del s. XVI, cuya nave, de
carácter plateresco, ha sido embellecida con azulejos sevillanos. Posee lienzos
de los más grandes pintores del s. XVII: Diego Quispe Tito, Marcos Zapata,
Basilio Santa Cruz Pumacallao, Juan
Espinoza de los Monteros y Antonio Sinchi Roca.
San Pedro
Frente al
Mercado
Su
edificación actual data de 1688. Fue diseñado por el arquitecto y escultor indígena
Juan Tomás Tuyru Túpac. Tiene dos torres y fachada renacentista y su planta
tiene forma de cruz latina. Consta de una nave con altas bóvedas y seis
capillas laterales. Su altar mayor barroco con frontal, gradillas y tabernáculo
de plata, y su pulpito. Posee una importante colección de pintura.
San
Cristóbal
Laderas de
Sacsayhuaman
Fue
construida en los primeros años de la conquista por el cacique indio Cristóbal
Paullu, señor de la Kolkampata, como muestra de su devoción al cristianismo. La
estatua del santo patrono es gigantesca y es paseada en procesión en la fiesta
del Corpus. Se ubica al lado del palacio Inca de Kolkampata. Adyacente al lugar
se encuentra la célebre casona que perteneciera a Lope de Aguirre y fuera,
posteriormente, residencia de Simón Bolívar a su paso por el Cusco.
Otros: Belén
de los Reyes, Santa teresa y Santa Clara.
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Rincones y barrios tradicionales
Plaza de
Armas
También
llamada Aucaypata (en quechua, “plaza del guerrero”), se dice que fue trazada
por el inca Manco Capac, fundador del imperio. En la época del incario esta
plaza abarcaba casi el doble de su tamaño actual y estuvo dividida por el rio
Huatanay (también llamado Saphi). Se encuentra flanqueada por antiguas y
hermosas arquerías de piedra de dos plantas, la importante Catedral, las
iglesias de Sagrados Corazones, del Triunfo y la bella iglesia de la Compañía.
Ha sido escenario de muchos acontecimientos importantes, incluyendo ejecuciones
que marcaron el destino del Perú. Fue aquí donde murieron, ejecutados
públicamente, entre otros: Túpac Amaru I, el último de los incas rebeldes de
Vilcabamba, en 1572; el conquistador rival de Pizarro, Diego de Almagro, en
1538, al igual que su hijo, Diego de Almagro “El Mozo”, en 1542; y Túpac Amaru
II, precursor de la independencia de América, en 1781.
San Blas
El barrio más
pintoresco del Cusco, llamado “el barrio de los artesanos”, alberga a los más
renombrados artistas populares de la región. Tiene calles estrechas y empinadas
en las que se levantan interesantes construcciones coloniales. Son de gran
interés sus plazuelas y calles (Quisca pata, Huaynapata, Canchipata, Carmen
Alto, entre otras), así como sus numerosas tiendas de artesanías. Su iglesia
parroquial, San Blas, posee importantes obras de arte virreinal.
Calle
Hatun Rumiyoc
A dos cuadras
de la plaza de armas, por la calle del triunfo, camino al barrio de San Blas.
Conserva un muro de piedra de admirable construcción que formaba parte del
palacio, y luego sede, de la panaca de Inca Roca, sexto gobernante del imperio,
Allí se encuentra la famosa piedra de los doce ángulos (lado derecho).
Plazuela
de las Nazarenas
Esta apacible
plazuela, rodeada de edificios coloniales construidos sobre cimientos incaicos,
era parte del antiguo Yachaywasi (“casa del saber”). Entre sus construcciones
destacan el noviciado y la antigua sede de la Universidad San Antonio Abad
(actual Hotel Monasterio) y, junto a ellos, la iglesia de San Antonio Abad,
construida en el s. XVII. Asimismo sobresalen la iglesia y beaterio de Las
Nazarenas.
Calle
Loreto
Plaza de
Armas, al lado de la compañía.
Presenta
espectaculares muros de piedra labrada, quizás los más extensos y mejor
conservados del Cusco. A uno de sus lados esta la iglesia de La Compañía y, al
otro, los muros del Amarukancha, palacio de la panaca de Huayna Capac. El lado
opuesto de la calle presenta una interesante esquina de forma curva, que
perteneció a la muralla del antiguo Acllawasi o “Casa de las Vírgenes del Sol”.
Pukamarka
El palacio de
la panaca de Túpac Inca Yupanqui (undécimo inca, que habría gobernado entre
1471 y 1493). Se estima que abarcaba las actuales calles de Maruri, San
Agustín, Santa Catalina y Arequipa. Largos tramos de sus muros, admirablemente
construidos, se pueden apreciar en las calles Maruri y San Agustín
Kolkampata
En las
laderas de Sacsayhuaman, están los restos del que habría sido, según la
tradición, el palacio de Manco Capac, el primer inca. En realidad, el conjunto
presenta construcciones de distintas épocas. El muro exterior del palacio de
Kolkampata tiene diez grandes nichos, los que posiblemente hicieron alusión a
los diez ayllus fundadores del imperio.
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